Ventilación Asistida

La hipoventilación o apnea de un paciente pueden ser corregidas mediante la aplicación de ventilación artificial, de forma manual o con ayuda de dispositivos mecanicos. El empleo  de relajantes musculares, aunque de reducida difusión en la clínica veterinaria, requiere del uso de ventilación artificial a la vez que esta técnica se beneficia de dichas drogas permitiendo un control de la fisiología respiratoria durante el mantenimiento anestésico.

Ventilación del animal Despierto

La ventilación, paso de aire por las vías aéreas hasta los pulmones, tiene dos fases; activa (inhalación) y pasiva (exhalación). La inhalación se inicia en el centro respiratorio del cerebro, provocada por un aumento de la concentración de CO2 y una disminución de la concentración de oxígeno en la sangre arterial (PaCO2 y PaO2 respectivamente. PvCO2 y PvO2 indicaría la concentración de sangre venosa)

La respuesta es la contracción de los músculos intercostales y diafragma, expandiendo el tórax y creando una presión negativa que a su vez expanden los pulmones. Esta expansión provoca el paso de aire hacia los alveolos

Cuando los pulmones alcanzan cierto volumen, se producen impulsos nerviosos que alcanzan el centro respiratorio que detiene la fase activa de la inspiración. Se relajan los músculos intercostales y diafragma, se produce la exhalación y se colapsan los pulmones. En esta fase los niveles de PaCO2 se incrementan de nuevo y, tras una breve pausa, se inicia otra inspiración.

Normalmente la inspiración dura el doble que la espiración (relación inspiración/espiración). La cantidad de aire que entra y sale en los pulmones en una respiración se conoce como volumen corriente.

La frecuencia respiratoria es el número de volúmenes corrientes producidos en un minuto, de forma que el volumen minuto es la cantidad total de aire que entra y sale de los pulmones en un minuto. Este valor es el resultado de multiplicar el volumen corriente por la frecuencia respiratoria.

Ventilación del Animal Anestesiado

La ventilación del animal anestesiado difiere significativamente de la ventilación normal ya descrita; prácticamente todas las técnicas anestésicas generales producen depresión respiratoria. Uno de los efectos más evidentes es la depresión central y periferica de la respiración producida por el empleo de fármacos durante la anestesia. Los tranquilizantes y anestésicos generales reducen la respuesta del centro respiratorio al CO2. Como consecuencia la inspiración es menos frecuente, siendo habitual que un gato anestesiado tenga una frecuencia respiratoria de 12-20 resp/ min, cuando la fisiología es de 20-30 resp/min una vez ha despertado. Los tranquilizantes y anestésicos generales actúan también perifericamente relajando los músculos intercostales y diafragma, expandiendo el tórax en menor medida y reduciendo el volumen corriente. si el volumen corriente de un animal despierto es de 6-12 ml/kg, éste puede reducirse en el animal dormido a 6 ml/kg o menos.

La consecuencia de la reducción de la frecuencia respiratoria y volumen corriente es la considerable disminución del volumen minuto y las alteraciones de la gasometría sanguínea así como del equilibrio ácido – base. La PaCO2 se incrementa al no eliminarse el CO2 lo suficientemente rápido. Este exceso de CO2 se combina con agua formando iones bicarbonato e hidrógeno siendo este último incremento de hidrogeniones la causa de acidosis de origen respiratoria. Si el pH fisiológico es de 7.38-7.42, este puede descender hasta 7.2 en un animal anestesiado. Si el animal respira aire, la concentración arterial de oxígeno (PaO2) descenderá como consecuencia de la disminución del volumen minuto y una reducción de la cantidad total de O2 que entra hacia los pulmones. Además, la reducción del volumen corriente no permite la expansión total del alveolo y ciertas zonas del pulmón pueden colapsarse produciendo atelectasias.

El anestesista debe contrarrestar estos efectos empleando diferentes técnicas. La PaO2 puede elevarse, normalmente por encima de los niveles fisiológicos, administrando oxígeno en el aire o sustituyendo ( 100% O2) : La concentración mínima de O2 que debe administrarse a un paciente anestesiado es del 30%. Resulta más difícil prevenir la aparición de atelectasias o un incremento de la PaCO2 pero estos solo son significativos si el paciente está anestesiado por períodos largos de tiempo (>2h) o en pacientes con depresión respiratoria grave. En estos casos debe asistirse o controlarse la ventilación manualmente mediante la compresión intermitente del balón del circuito anestésico (cada 5 seg es adecuado en la mayoría de los casos) o bien utilizando un ventilador mecánico.

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