Pequinés

Ha sido criado meticulosamente durante siglos por los soberanos de la China imperial, el Pekinés era un animal muy apreciado en los palacios reales, donde vivía separado del resto de perros.

Aquellos ejemplares que estaban en los palacios eran de mejor calidad que los que tenía el pueblo llano. Los perros de las casas reales eran a veces regalados a otros monarcas asiáticos y, sin duda, algunas de esas líneas transmitieron ciertas características a otras razas orientales. El Chin japonés, el Carlino, el Tibetan Spaniel y el encantador Perro Happa que significa «perro de debajo de la mesa»

Se cree que en la antigüedad  sólo era tenido por los más altos dignatarios de la corte, por aquellos de sangre real. Del mismo modo que el pueblo llano era obligado a no mirar al emperador, también se les exigía apartar la vista, bajo pena de muerte, siempre que apareciera un Pekinés. Había incluso ejemplares a los que se les habían entregado galardones literarios.

Morfología: Es un perro pequeño de cabeza ancha y relativamente grande en relación al cuerpo.

La parte superior del cráneo es ancha y algo plana. Sus ojos son grandes, oscuros y saltones y están bastante separados entre sí. El hocico es ancho y chato. Las orejas están pegadas a la cabeza, tiene flecos largos que se confunden con el resto del pelaje. Tiene las patas arqueadas hacia afuera. Su cola es de implantación alta, doblada sobre la espalda hacia uno u otro lado.

Su estatura varia entre 15-25 cm y su peso 2-8 kg. Las camadas suelen ser de 3 a 4 crías pero se han llegado a registrar hasta 9 cachorros.

Tiene dos mantos de pelo: El pelo externo es largo abundante y liso. El manto interno es fino, denso y lanudo. Es más largo en las orejas, cola y detrás de las patas y los pies. Admite todos los colores.

Temperamento: Este perro es muy peculiar por su temperamento. Es independiente, testarudo, de muy mal genio y dado a las rutinas. Tiene gustos muy claros y definidos que, si el amo no los cumple, no duda en hacer saber su descontento.
No le gusta ser excesivamente manoseado y los tratos con niños son muy complejos. Otra clave de esta raza es que, si no los acostumbran desde una muy temprana edad, jamás dejarán que les pongan collares ni cadenas, no los soportan porque no aceptan sentir limitados su movimientos ni su libertad.

Salud: Un estilo de vida tan refinado y poco dado al desgaste físico ha hecho del Pequinés una raza particularmente longeva, su vida media es de 13-14 años.

No obstante, hay ciertas patologías que afectan a esta raza de manera frecuente. Tiene cierta propensión a los lipomas (unos tumores adiposos benignos de gran tamaño que crecen bajo su piel). Son habituales ciertos problemas de espalda ocasionados por su lomo largo y porque se trata de una raza condodistrófica (los discos cartilaginosos situados entre las vertebras se endurecen y se pueden convertir en hueso a una edad muy temprana). Y también le afectan los trastornos respiratorios gracias a su hocico corto.

Además, sufren de enfermedad cardiaca, que puede ser tratada y controlada con medicación si se detecta a tiempo y de úlceras oculares, que pueden ser espontáneas o causadas por una escasa fabricación de lágrimas. Los pequineses tienen poca sensibilidad en la córnea, lo que hace que parpadeen poco y este hecho puede favorecer la aparición de estas úlceras y «ojo seco» . También pueden sufrir atrofia progresiva de la retina.

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