Cistitis en Gatos

Parece que está bastante claro que un factor decisivo en la aparición es el estrés…Es el desencadenante, no la causa. Esta enfermedad afecta a gatos que tienen un fallo en la respuesta adrenocortical: ante situaciones de estrés, en gatos normales se libera cortisol, que inhibe todo el ciclo.

Cuando un gato sufre estrés durante un tiempo, sus niveles de tirosina hidroxilasa (TH) aumentan, y también lo hacen por tanto los niveles de norepinefrina y catecolaminas (se activa el sistema nervioso simpático). Este aumento provoca una alteración de la permeabilidad del urotelio, activando los mecanismos de inflamación mediados por el sistema nervioso. Esta alteración del urotelio permite el paso de sustancias presentes en la orina (protones, potasio), que también activan las fibras nerviosas. Cuando las fibras nerviosas (sensitivas, fibras C) son estimuladas, provocan múltiples reacciones:

  • Envían una señal dolorosa aferente hacia la médula espinal y de allí al cerebro.
  • Promueven la liberación de un neurotransmisor denominado “sustancia P”, que a su vez desencadena varios procesos, como la contracción del músculo liso de la pared de la vejiga y la uretra, promueve la aparición de edema secundario a un aumento de la permeabilidad vascular, y activa los mastocitos, con la consecuente liberación de histamina, lo que también contribuye a la aparición de inflamación y edema.
  • Se produce un reclutamiento de más fibras C, intensificando la señal aferente.

El resultado final es la inflamación de la pared vesical que, en muchas ocasiones, se extiende a la pared de la uretra. Como lesiones tisulares aparecen en la luz de la vejiga unos pequeños hematomas, patognomónicos de esta enfermedad, denominados “glomerulaciones”. En resumen, tenemos un gato estresado, con una pared de la vejiga muy inflamada, y con mucho dolor.

 

¿Por qué puede estresarse nuestra mascota?

  • Gatos sin acceso al exterior
  • Varios gatos en la misma casa
  • Sobrepeso
  • Cambios importantes en el entorno (llegada de bebés, perros, mudanzas…)
  • Alimentación con dieta seca exclusivamente
  • Machos castrados
  • Incapacidad de cazar
  • Casas pequeñas
  • Enfermedades concomitantes
  • Inactividad
  • Falta de separación de las zonas de juego, eliminación, comida y descanso.
  • Bandeja de arena inapropiada (tipo de bandeja, tipo de arena, localización de la bandeja, número de bandejas)
  • Falta de limpieza de la bandeja de arena
  • Puntos de agua insuficientes o con falta de mantenimiento
  • Presencia de gatos extraños fuera de la casa
  • Falta o ausencia de tiempo de juego

 

Signos clínicos

Este cuadro puede ser de tipo crónico o agudo; el cuadro crónico suele ser secundario a un episodio agudo inicial. Al mismo tiempo, puede ser de tipo obstructivo o no obstructivo.

El cuadro no obstructivo muestra signos fácilmente identificables: disuria, periuria, hematuria, poliaquiria, disminución del apetito y cambios de comportamiento y acicalamiento (pueden verse gatos que se lamen insistentemente la zona más caudal del abdomen y los genitales).

En el cuadro obstructivo veremos que el paciente acude a la bandeja continuamente pero no consigue orinar, e incluso adopta la posición de eliminación fuera de la bandeja, pero sin éxito. Este segundo cuadro constituye una urgencia médica, aunque por suerte los síntomas son fácilmente reconocibles por el dueño. En ocasiones, los gatos presentan vómitos a consecuencia de la elevación de los niveles de urea y creatinina, y también debidos al estímulo vagal (sistema nervioso simpático) y a la liberación de sustancia P.

La cistitis idiopática es la causante del 60-70 % de los cuadros no obstructivos del tracto urinario inferior en los gatos de menos de 10 años, siendo la cistitis bacteriana sólo responsable del 2 % de estos cuadros. A partir de los 10 años de edad, estas proporciones se invierten, siendo la infección bacteriana la causante del 50 % de los casos, y sólo el 5 % presentarán cistitis idiopática.

Diagnóstico

El diagnóstico de la cistitis idiopática se realiza por exclusión. Debemos descartar otras patologías que puedan provocar estos síntomas, como la cistitis bacteriana y la urolitiasis.

La radiografía simple nos ayudará a descartar la presencia de cálculos en la vejiga y la uretra. Los urolitos están en su mayoría formados por estruvita (frente a los nefrolitos que en su mayoría se componen de oxalato cálcico) y en muchas ocasiones son radiodensos. Esta radiografía debe estar enfocada en abdomen caudal, para ver con mejor definición la vejiga y la uretra.

La ecografía suele evidenciar un engrosamiento uniforme de la vejiga, aunque en ocasiones si la vejiga está muy distendida este engrosamiento puede pasar desapercibido. En su interior podemos encontrar ecos en suspensión, compatibles con cristales o pequeños coágulos. Sólo si encontramos zonas hiperecogénicas que producen sombra acústica podremos diagnosticar la presencia de urolitos.

Tomaremos una muestra de orina estéril mediante cistocentesis (es el único método válido para realizar un cultivo de orina fiable en el gato); con esa muestra, realizaremos un análisis de orina completo, incluyendo un estudio del sedimento urinario, y un cultivo. En este punto es importante destacar que la presencia de cristales en la orina del gato no justifica un cuadro de cistitis, es decir, no existe una “cistitis por cristales”. La aparición de cristales en orinas concentradas es esperable y no resulta patológico si no llegan a formar cálculos.

El diagnóstico de la cistitis idiopática se debe realizar si no se encuentra otra causa que justifique el cuadro; es decir, se obtiene una radiografía sin alteraciones, una ecografía con el único hallazgo de una pared de la vejiga engrosada, y un cultivo de orina negativo.

El diagnóstico definitivo se realizaría mediante cistoscopia, con la que podría visualizarse la presencia de glomerulaciones en la pared del urotelio. Por desgracia, muy pocos centros cuentan con el equipo necesario, e incluso teniendo acceso a ellos, sólo puede realizarse esta prueba en hembras que tengan una luz uretral mayor a 3 mm.

 

Tratamiento

El tratamiento de esta enfermedad debe abarcar todos los frentes: por un lado, necesitamos fármacos que reduzcan el dolor, la inflamación y que bloqueen el círculo de estimulación nerviosa, y por otro, debemos reducir el estrés y modificar el entorno del gato para intentar evitar la cronicidad y las recidivas.

Modificar el entorno

El estrés no es la causa inicial, pero si es responsable de que la cistitis idiopática se mantenga. El tratamiento de la cistitis idiopática requiere que mejoremos drásticamente su entorno. Al este grupo de medidas de mejora del entorno se les denomina por sus siglas en ingles MEMO (multimodal environmental modification) y estudios científicos han probado su utilidad para reducir el estrés felino. Vamos a realizar lo siguiente:

 

1.  Aplicaremos feromonaterapia: El ya famoso Feliway. Podemos comprarlo en espray  y aplicarlo diariamente como si fuera un ambientador, mediante pulverización en cada habitación de la casa. También puede utilizarse Feliway difusor, que libera constantemente las feromonas y sirve para una superficie de 50-70 m2. Los tenemos que poner “siempre”, o al menos en momentos que puedan causar estrés a nuestro minino: visitas, días festivos con petardos o tormenta, cuando tienen el celo….

2. Terapia de juego: el juego es una actividad diaria fundamental para un gato independientemente de la edad de éste. Los gatos que no juegan son susceptibles de presentar mayores alteraciones en su comportamiento.  Podemos usar cosas como las siguientes:

–          Cogemos un palito y le atamos un cordel. En el otro extremo ponemos una plumita, una bolita o una bolita de pienso….

–          A los gatos les encantan las cajas. Adoran esconderse y observar desde dentro.

–          Cómprales bolas de pin-pon: botan mucho y les encantan.

–          Juega con él al escondite.

–          Compra túneles para que se pueda esconder y recuerda ir cambiándolos de sitio.

–          Cuando se te acabe el rollo de papel higiénico, átalo a cordel y juega con el moviéndolo….

 

 

3. Su bandeja de arena debe de ser la adecuada:

– Debe situarse en un lugar tranquilo y alejada de la comida y el agua

– Utilizar arena aglomerante o arena normal no aromatizada

– Debe limpiarse a diario.

– Debe tener un tamaño adecuado para que el gato de una vuelta dentro cómodamente

– Si es una bandeja cubierta retirar la puerta.

– Si tiene marco, retirarlo

 

4. Rascador: Cada gato debe disponer de un rascador. Este debe situarse en la zona de descanso del gato y si es posible, que tenga uno de varias alturas al lado de una ventana para que pueda asomarse y entretenerse con el exterior.

 

Y en estos casos no debemos tratar NUNCA con antibioticos, ya que ademas de no servir para nada, podemos causar graves resistencias.

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